La miel ha sido utilizada por los pueblos precolombinos de América Latina desde tiempos antiguos como una forma natural de dulce y medicina. Los mayas, por ejemplo, la utilizaban como una ofrenda religiosa y como un ingrediente en algunos de sus platos culinarios.
Con la llegada de los colonizadores españoles, la producción de miel se intensificó en la región debido a la introducción de abejas europeas y la construcción de colmenares para su cría. Esto permitió una mayor producción y comercialización de la miel en la región.
En el siglo XIX, la miel se convirtió en un importante producto de exportación para América Latina, especialmente para países como México y Brasil. Sin embargo, con el auge de la producción de azúcar a partir de la caña de azúcar, la producción de miel disminuyó en la región.
En la actualidad, la miel sigue siendo un producto importante en América Latina, especialmente en países como México, Brasil y Argentina, donde se producen diferentes tipos de miel, como la miel de abeja, miel de abeja silvestre y miel de agave. Además, existen proyectos y organizaciones que buscan promover la producción de miel de forma sostenible y respetuosa con el medio ambiente.